viernes, 25 de noviembre de 2016

Los detalles importan: bolígrafos para el exámen

Imagínate pasarte años estudiando para la oposición. Llegar al dia del exámen y bordarlo, y aún así, sacar un cero. Esto le ha pasado a no pocas personas, por diversos motivos. Uno muy frecuente es que al dejar algunas preguntas sin contestar, algunos opositores se equivocan y contestan la siguiente pregunta en el espacio en blanco reservado para la anterior, por lo que todo el resto del examen está mal contestado. Tambien ocurre que directamente se equivoquen de columna. Otro error frecuente es rellenar el cuestionario con un bolígrafo que la maquina no sea capaz de leer, por lo que la nota final seria un cero.

Debéis saber que este año, sólo se puede rellenar el examen con boli tipo bic negro o azul, nada de tipo pilot (tinta líquida) También os recomiendo llevaros varios por si uno falla


jueves, 10 de noviembre de 2016

Examen de conocimientos


La mayoría os habéis examinado ya de las pruebas físicas o estáis a punto de hacerlo, por lo que toca pensar en la siguiente meta: el examen de conocimientos. Si has esperado hasta ahora a estudiar, debo decirte que lo tienes difícil. Como sabéis es un examen asequible pero exigente y un poco traicionero, así que los que llevéis meses preparándolo no deberíais preocuparos demasiado.

No aconsejo estudiar por el camino en el coche o autobús, o incluso en la entrada. Tampoco comentar y preguntar a los compañeros, es una forma inútil de ponerse nerviosos e inseguros unos a otros. Procura no hacer preguntas ni hablar del examen con los demás y haz caso omiso de los angustiados que vengan a hacerte preguntas del temario como un loro, al final solo servirá para que acabes dudando. Concentración.

Estaréis todos esperando a la entrada de alguna facultad, seguramente habrá papeles que repartan las aulas de examen según el numero de opositor. Por eso es importante que lo memoricéis, también por supuesto portar el DNI.
En el Hall de la Facultad, un policía ira llamando a los opositores según grupos (divididos por aulas y numero de opositor) Cuando nombren tu grupo (por ejemplo, entre el opositor 1 y el 201) deberás acompañar al agente hasta la puerta del aula correspondiente, donde tendrás unos minutos hasta que empiecen a llamar a la gente por apellidos. Hay mucha gente y no se oye bien, así que déjate los nervios en la entrada y presta atención a las indicaciones. Ten preparado el DNI, deberás enseñárselo al agente en el momento de entrar en el aula.

Una vez dentro, deberás sentarte donde te indiquen. No puedes tener nada encima de la mesa salvo el DNI y los útiles de escritura, tampoco llevar reloj. Cuando repartan el examen, advertirán que nadie le de la vuelta hasta que se indique. Y la curiosidad ha dejado sin hacer el examen a mas de un opositor, así que paciencia. Por supuesto cualquier conducta indecorosa como intentar copiar, preguntar al compañero etc, conlleva la retirada del examen y la finalización del proceso selectivo para el aspirante.

Cuando estáis todos en el aula y tras las indicaciones, comenzara el examen. Por un lado tenéis las preguntas y por otro la hoja de respuestas, con la que ya habréis practicado alguna vez. Si no te has preparado en academia, antes del examen hazte con una hoja de respuestas como la que se utiliza y acostúmbrate a ella. Leed las preguntas con mucha calma, e intentad contestar mentalmente antes de leer las alternativas. En caso de duda entre las respuestas, los estudios han llegado a la conclusión de que suele ser la correcta la primera respuesta en la que nos fijemos. (Suele pasar que nos fijamos en una pero después comenzamos a dudar con las demás) Aunque solo tu debes sopesar si te merece la pena arriesgar.

No pierdas demasiado tiempo si no sabes una pregunta, salta a la siguiente. Ve sin prisa pero sin pausa. Cuando llegues al final del examen, repasa las que no has sabido contestar e intenta resolverlas. Cuenta tu numero de respuestas para sopesar si te merece la pena arriesgar en las que estés dudoso. Dedica los últimos minutos a comprobar que has entendido correctamente las respuestas y muy importante, a asegurarte de que has marcado correctamente y no te has corrido ninguna casilla. Mucho cuidado con este punto, es mejor perder algunos minutos y asegurarse de que marcas correctamente. Rellena totalmente cada opción de respuesta, ya que de otra manera la maquina podría no leerla. No te salgas o podría darla por respuesta doble. Dedica algún tiempo antes del examen a practicar esto y no ir demasiado despacio.

Sin prisa pero sin pausa, despacio y buena letra ;)

viernes, 21 de octubre de 2016

4 claves para mejorar la prueba de suspensión en barra (mujeres)


El ejercicio consiste en quedar, el mayor tiempo posible, en la posición que se describe: brazos flexionados, presa con las palmas de la mano hacia atrás, piernas completamente extendidas y sin tocar el suelo, barbilla situada por encima de la barra y sin tener contacto con ella. Aquí algunos consejos para progresar adecuadamente.

1. Aumentar la fuerza en antebrazos. En el antebrazo tenemos un gran número de músculos, pero se puede dividir en compartimento anterior y compartimento posterior. Los ejercicios convencionales y sus variantes son los que más nos van a ayudar a generar unos antebrazos fuertes, especialmente el peso muerto en sus derivados, ya sea el clásico como desde la rodilla, con fat gripz, etc, son los que más pueden ayudarte.

2. Es muy importante fortalecer las muñecas con ejercicios de flexión y extensión, siempre realizados despacio y con cuidado y con poco peso.

3. Colgarnos al menos 3 veces a la semana de la barra, con series al fallo y en pirámide

4. Centrarnos el trabajo en el tren superior y mantener las piernas relajadas

viernes, 14 de octubre de 2016

Disparando a salvar

Disparando a salvar, sí. Y es que la policía, aun cuando emplee sus armas contra una persona, nunca tiene por finalizad arrebatar una vida, sino salvar otras. De hecho, siempre que pueda, tratará de cesar la acción hostil del asaltante sin privarle de su vida, circunstancia no siempre posible en algunos casos, por desgracia.

Hace pocos días, mis compañeros y yo tuvimos que hacer algo que ningún policía desea hacer: emplear sus armas contra dos personas, dos de sus semejantes. (El empleo del arma comienza desde que la misma es asida por el policía, y no únicamente cuando se hace fuego) Pero comencemos desde el principio.

Una madrugada de fin de verano. Mientras cumplimos con nuestra misión encomendada, la de la prevención de la delincuencia, somos requeridos por el empleado de un establecimiento, que presa del pánico, nos manifiesta a gritos que dos personas armadas acaban de amenazarle, estando esos dos sujetos presentes en aquel lugar, tratando de abandonar la escena a toda prisa. Desde aquel momento, nuestros cerebros se pusieron en modo automático y descendimos del coche a toda prisa, ya con el arma desenfundada y con la boca de fuego apuntando a un lugar seguro.

El silencio nocturno se rompió con nuestros gritos de ¡ALTO POLICÍA! y ¡CONTRA LA PARED, ARRIBA LAS MANOS! A pesar de que son momentos delicados en los que se debería ser extremadamente juicioso, el estrés engendrado de la posibilidad de un enfrentamiento a vida o muerte hizo entrar nuestros cerebros en modo automático y actuar por puro instinto. Es más, se me hace difícil recordar con exactitud lo que paso exactamente durante esos instantes. Los supuestos agresores cumplían vagamente nuestras órdenes, pero no mostraban sus manos ni se colocaban en una posición segura. Recuerdo ver a mi compañero por el rabillo del ojo, agarrando la corredera de su pistola preparándose para tirar de ella y montar así su arma, manipulación que la dejaría en simple acción, lo que junto al estrés prepara la situación perfecta para una descarga involuntaria. Finalmente, aquellas personas depusieron su actitud y fueron finalmente controladas sin tener que efectuar ningún disparo.

Analizando la intervención a posteriori, uno reflexiona sobre lo diferentes que eran esos individuos respecto a las siluetas de papel de la galería de tiro. Aquellos se movían, sudaban, y sobretodo, podían matarnos a nosotros. Desde luego una intervención real no tiene nada que ver con los divertidos recorridos de tiro deportivo que solemos practicar en la galería. Pero pese a todo, una vez hecha la auto-critica, parte fundamental de cualquier intervención, nos surgen las preguntas verdaderamente importantes. Si esos malnacidos nos hubieran esperado pistola en mano, prestos para el disparo, ¿Habría dado tiempo a montar el arma, o a poner en reposo el seguro de aleta? ¿Habríamos conservado las habilidades motores finas necesarias para hacerlo? ¿Y para extraer el arma de una complicada funda anti-hurto con dos o más sistemas de retención?

En mi caso, de aquel día, me quedo con el orgullo de lo resueltamente que actuamos mis dos compañeros y yo, pese a lo infrecuentes, por suerte, de este tipo de intervenciones. Un saludo